Qué es el urdido
El urdido es la forma más antigua de levantar una pieza de barro, y sigue siendo la única que no tiene techo. Se hacen churros de arcilla —rollos largos, del grosor de una muñeca— y se van montando uno sobre otro en espiral, soldando cada vuelta a la de abajo con los dedos hasta que la pared sube. No hay torno: la pieza gira sobre una torneta que se mueve a mano, y la forma la deciden las manos y una paleta de madera, no la velocidad.
Es alfarería tradicional. Así se hicieron durante siglos las tinajas del vino y del aceite, los cántaros y las orzas de grano: recipientes que había que hacer enormes porque tenían que guardar la cosecha de un año, y que ningún torno de la época podía levantar. En castellano se le dice urdido, y también modelado por churros o por colombines; en los talleres de fuera se encuentra como coiling.
Lo que se aprende no es apilar barro, que eso se explica en diez minutos. Lo que lleva cuatro días es todo lo demás: cuánto puede subir una pared antes de que el peso la venza, cuándo hay que parar y dejar que el barro coja cuero, cómo se afina la pared golpeándola con la paleta contra un contramolde por dentro, y cómo se remata una boca de medio metro para que no se abra al secar.


