Qué es el torno alfarero, y por qué parece más difícil de lo que es
El torno alfarero es un plato que gira y sobre el que se levanta una pieza aprovechando ese giro. No es una máquina que dé la forma: la forma la dan las manos, y el torno lo único que hace es que la pared suba pareja por todos lados en vez de tener que ir dándole la vuelta a la pieza.
El paso que asusta es el primero, centrar. Es empujar la bola de barro contra el eje hasta que deja de bambolearse, y depende más de estar bien sentada y apoyar los codos que de tener fuerza. Con alguien al lado corrigiéndote la postura sale en los primeros diez minutos, y a partir de ahí lo demás es cuestión de repetir.
Lo que el torno no perdona son dos cosas, y las dos se avisan en el workshop: las manos secas —el barro tiene que estar siempre resbaladizo— y las uñas largas, que enganchan la pared por dentro y la rompen justo cuando la pieza empezaba a salir bien.


